Desde joven, siempre tuve una pasión inmensa por la ciencia, especialmente por las ciencias naturales. La química, la bioquímica, la fisiología microbiana y de plantas, así como la electricidad y el magnetismo, eran campos que me fascinaban. Después de cursar un bachillerato técnico en informática, me gradué con orgullo como Ingeniero en Biotecnología, con la firme convicción de que iba a revolucionar la industria biotecnológica. Soñaba con hacer investigación innovadora y desarrollar productos que tuvieran un impacto significativo en la sociedad. Mi sueño de toda la vida era tener mi propia empresa en el campo de la biotecnología, un anhelo que probablemente nació de mis raíces familiares, ya que vengo de una familia de comerciantes.
Ya casi por graduarme, decidí tomar experiencia en la industria química y automotriz, y así me fui a Saltillo, Coahuila, al Centro de Investigación en Química Aplicada, donde realicé mi tesis y la presenté con honores. El entorno me encantaba, y mi deseo de continuar persiguiendo mi sueño se mantenía firme. Sin embargo, la vida tenía otros planes para mí. Mi padre enfermó gravemente y, ante esta situación, tomé el primer empleo que se me ofreció en el sector público de la agricultura. Aunque era un entorno burocrático, disfruté del trabajo, ya que desarrollé habilidades valiosas como la organización y la asociatividad. Trabajé con campesinos y agricultores, ayudándoles en la producción orgánica y en el desarrollo de biofertilizantes, biopesticidas, control biológico, generación de valor agregado y comercialización. También ayudé a organizar cooperativas y asesoré en la obtención de financiamientos públicos y privados. Fue en este entorno donde comencé a interesarme por el mundo de las finanzas, al darme cuenta de su importancia fundamental para cualquier proyecto, ya fuera como empleado, emprendedor o consultor.

Posteriormente, me convertí en profesor de matemáticas e informática en la Universidad Tecnológica del Mineral de la Reforma en Hidalgo (UTeMiR). Allí descubrí el verdadero valor de enseñar y cómo, a través de la enseñanza, se aprende mucho más. Fue en este punto cuando recordé que, desde joven, había tenido la necesidad de aprender sobre finanzas, especialmente las personales y me di cuenta que la gran mayoría de jóvenes compartían mí misma situación, una falta de educación financiera y por lo tanto es de vital importancia ayudarlos a tomar conciencia del tema. Para entonces mi vida financiera estaba desordenada, había malgastado el dinero que había ganado en trabajos anteriores, e hice inversiones impulsivas sin investigación ni asesoramiento adecuado. Invertí en productos agrícolas, en un esquema piramidal, en terrenos, en autos, y en sociedades cooperativas sin el conocimiento necesario. Todo esto me llevó a entender la importancia de la educación financiera y cómo mi desconocimiento me había costado caro.
Por razones del amor, decidí mudarme a la Ciudad de México y trabajar con mi entonces novia en un empleo temporal en el INEGI, en el Censo 2020. Ella es geógrafa y su pasión por su carrera me contagió. Durante ese tiempo, trabajé como supervisor de entrevistadores, manejando datos, estadísticas e información. Cuando el trabajo termino, decidí quedarme en la ciudad y probar suerte como emprendedor. Comencé a comercializar nueces y frutos secos a través de Facebook, luego en bazares y más tarde incursioné en el comercio electrónico, creando mi propio sitio web de e-commerce. Alcancé ventas en toda la república, facturando poco más de 50 mil pesos mensuales. Sin embargo, decisiones financieras incorrectas me llevaron a abrir tiendas físicas y a asociarme sin una planificación adecuada, lo que resultó en pérdidas y en el eventual cierre de los negocios.
Poco antes de esa situación financiera difícil, fue que tuve la oportunidad de convertirme en agente de seguros. Recordé cómo, años antes, había comprado un seguro de vida por insistencia de un vendedor, pero lo cancelé porque no comprendía su importancia. Al iniciar en GNP, me di cuenta de lo valioso que habría sido conocer y utilizar herramientas financieras desde mi primer empleo. Reflexioné sobre cómo el interés compuesto, el ahorro, la inversión y la planificación financiera pueden ser aliados poderosos para cualquier persona, especialmente para los jóvenes que inician su vida laboral.

Hoy, como asesor financiero y agente de seguros en Grupo Financiero INBURSA, me siento en el lugar correcto. He aprendido de mis fracasos y ahora estoy aquí para compartir esos aprendizajes con otros. Quiero transmitir a los jóvenes la importancia de empezar a sembrar desde temprano, ya sea en la salud, el dinero, los hábitos personales, la acumulación de conocimientos o las relaciones interpersonales. Las decisiones que tomamos hoy dejan huella, y mi objetivo es ayudar a otros a tomar decisiones informadas para construir un futuro financiero saludable.
Sigo escribiendo mi historia y ahora me encuentro en el camino de las finanzas, la ciencia de datos y la inteligencia artificial, con planes interesantes a futuro. No soltaré las finanzas ni los seguros, porque he descubierto que son fundamentales para cualquier éxito que desee alcanzar.
La vida pasa rápido, y nuestras decisiones marcan el rumbo, así que escucha consejos, aprende de los demás y evita errores innecesarios.